Éxodo 18

En resumen, Éxodo 18: Jetro el suegro de Moisés lo visita y le lleva su familia, Moisés le cuenta como Dios lo ha sostenido y juntos adoran a Dios(1-12). Moisés es el único que juzga las diferencias del pueblo, pero Jetro le corrige, podrían desfallecer él y el pueblo, necesita ayuda de un equipo de trabajo idóneo(13-18). Le sugiere consultar a Dios para escoger personas capaces de ayudarle en tareas mas sencillas y cotidianas. Para lograrlo deberá enseñar al pueblo las ordenanzas y leyes y lo que deben hacer. Lo más difícil lo llevarían a Moisés (19-23). Así hizo Moisés, luego su suegro regresó a su país(24-27).

Reflexiono… ¿Cómo es mi relación con mis suegros? ¿Hago todo yo? ¿Mi egoísmo no me permite enseñar a otros? ¿Me cuesta confiar trabajo a los demás? ¿Si doy autoridad a otros creo que me quitaran mi puesto de líder?

¿Quién es Dios en el texto? Dios es quien une y reconcilia a las familias. Me aconseja a través de amigos sabios. No me deja solo con las cargas del ministerio. Me regala nuevas estrategias. Más grande que todos los dioses.

¿Cuál es la Buena Noticia? – Mi familia puede estar reunida nuevamente. – El ministerio es de Dios, puedo liberar esas cargas en él. – Puedo tener un equipo de trabajo eficiente, con las mejores capacidades que pueda soñar!!

¿Cómo cambia mi Cosmovisión? (Forma de pensar). Dios ha podido hacer grandes cosas en mi vida, pero eso no me hace súper héroe. Tengo fallas que debo entregar. No puedo pensar con egoísmo en mantener mi posición, sino en el bienestar general y las necesidades de un ministerio en crecimiento.
SUEGROS: Luego de una pelea conyugal, no puedo aportar al distanciamiento de mis hijos y sus cónyuges, debo procurar que la familia de mis hijos vuelva a estar unida. Puedo dar consejos, y no es obligación de mis hijos seguirlos, ellos seguirán los consejos que crean convenientes, eso no debe herirme. Mi lugar no es en la casa de mis hijos, ellos necesitan su espacio para crecer como familia.
LÍDER: Basta ya de desconfiar y creer que no tengo un buen equipo. Si no tengo un buen equipo, YO SOY el UNICO responsable, pues es mi deber como líder principal FORMARLOS. Yo tengo el equipo que merezco. Si me canso solo, es porque soy un egoísta, que no instruyo, no desarrollo el potencial de las personas que me rodean. Basta de quejarme de ellos, todos ellos juntos pueden más que yo solo. Si hay situaciones que no han podido ser atentidas en un largo periodo de tiempo, ya es una señal y advertencia que necesito apoyo. Dios confió en mi para que fuera líder ¿quien me creo yo para no confiar en mi equipo? La obra es de Dios, que me guíe para elegir bien a los que van a continuar el ministerio cuando yo no esté.
SERVIDORES: ¿He visto como se cansa el líder y me canso de esperar que resuelva? Si soy de ayuda ¿por qué no aporto al menos un consejo? Si estoy viendo a mis líderes, o a otros en mi casa cargados, es tiempo de dejar la pereza y aportar al descanso de los que me rodean, no solo seré más útil, sino que desarrollaré mi capacidad de liderazgo para cuando me toque a mi enfrentar el reto que ahora llevan otros.

Mi desafío a Obedecer es… Tengo límites y debo respetar mi salud, mi familia y también el tiempo de las otras personas. Los equipos son más poderosos que las personas. Debo entrenar un excelente equipo, como si yo fuera a faltar mañana. El pastor cuida las ovejas como propias, pero no son propias, son del dueño: Dios!!

Empoderamiento: NO soy todo-poderoso, Dios si. Mi familia es tan importante como el ministerio. El tiempo de todos es valioso, delegar y entrenar es responsabilidad del que dirige!

Perdóname Señor por abandonar a mi familia para ir en pos de otras cosas pasajeras. Resolviendo la vida a otros he descuidado los tiempos valiosos que solía tener en casa con mi cónyuge y mis hijos. Perdóname por mis sentimientos de superioridad, por tratar a los otros como insuficientes, siendo que tienen toda la capacidad que mi egoísmo antes no veía. Yo soy el responsable de mi equipo, si no lo tengo es porque no lo he creado, no te he pedido ayuda para descargar todo el trabajo que debemos hacer juntos. Me he quejado delante de ti por no tener tiempo, cuando lo que necesito es confiar.

[NTV] Al día siguiente, Moisés se sentó para oír los pleitos que los israelitas tenían unos con otros. Y el pueblo esperó a ser atendido delante de Moisés desde la mañana hasta la tarde. Éxodo 18:13

[NTV] —¡No está bien lo que haces! —exclamó el suegro de Moisés—. Así acabarás agotado y también se agotará el pueblo. Esta tarea es una carga demasiado pesada para una sola persona. Ahora escúchame y déjame darte un consejo, y que Dios esté contigo. Tú debes seguir siendo el representante del pueblo ante Dios, presentándole los conflictos. Enséñales los decretos de Dios; transmíteles sus instrucciones; muéstrales cómo comportarse en la vida. Sin embargo, elige, de entre todo el pueblo, a algunos hombres con capacidad y honestidad, temerosos de Dios y que odien el soborno. Nómbralos jefes de grupos de mil, de cien, de cincuenta y de diez personas. Ellos tendrán que estar siempre disponibles para resolver los conflictos sencillos que surgen entre el pueblo, pero los casos más graves te los traerán a ti. Deja que los jefes juzguen los asuntos de menor importancia. Ellos te ayudarán a llevar la carga, para que la tarea te resulte más fácil. Si sigues este consejo, y si Dios así te lo ordena, serás capaz de soportar las presiones, y la gente regresará a su casa en paz. Éxodo 18:17-23

[DHH] Después Moisés y su suegro se despidieron, y su suegro regresó a su país. Éxodo 18:27

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