En resumen, Éxodo 16: Al mes de salir de Egipto iban por otro desierto y se quejaron, deseando morir porque allá tenían ollas de carne y acá tenían hambre.(1-4). Dios dijo que les daría pan en la mañana y carne en la tarde. Ese día Dios los convocó y vieron su gloria en una nube (5-12). Esa tarde llegaron muchas Codornices y al día siguiente cayó una fina escarcha, como pan del cielo enviado por Dios (13-15). Recogieron lo que podía comer cada uno, a ninguno le sobró ni le faltó (16-18). No debían dejar nada para el día siguiente, pero algunos guardaron y se llenó de gusanos apestando (19-20). Cinco días recogían dos litros y el sexto recogían doble porque el día de reposo no había(21-26). Algunos salieron el día de reposo a recoger, y Dios les llamó la atención pues debían descansar y dedicarselo a Dios(27-30). Al pan llamron maná, era blanco y sabía a hojuelas con miel, guardaron una parte especial para las futuras generaciones, la presentaron a Dios y no se dañó. Por 40 años comieron maná hasta que llegaron a la tierra prometida (31-36).
Reflexiono… ¿Por qué no desaparecen mis dificultades ahora que decidí seguir a Dios? ¿Siento que ser creyente es una miseria?¿Me cuesta ver un futuro diferente cuando tengo tanta hambre y en mi casa no hay comida? ¿Que de las promesas, si mi realidad es otra, sufro hoy? ¿Sigo buscando donde Dios dijo que no habría nada?
¿Quién es Dios en el texto? Dios es propicio a mi necesidad HOY. Me prepara para sus leyes. Conoce mi corazón y mi sufrimiento. Es mi pan del cielo. Mi rocío del cielo, quien me da la provisión diaria. Mi descanso. A quien debo recordar cada vez que me siente a comer. Cuida de mis necesidades. Es un Dios de realidades, de gloria y de respuestas reales. Quien me sostiene milagrosamente hasta que tenga la capacidad de autosostenerme en su bendición.
¿Cuál es la Buena Noticia? – Dios responde a mis necesidades con soluciones reales y en su voluntad.
– Si le presento mi necesidad a Dios, me dará la respuesta que necesito para saber dónde, qué y cuándo buscar mi provisión diaria.
– Cada día hay nueva provisión de parte de Dios, debo trabajarlo.
– Dios quiere que también que descanse físicamente y en Él.
¿Cómo cambia mi Cosmovisión? (Forma de pensar). HE MURMURADO: Que fácil olvido el pasado malo, y recuero solo lo que me conviene. Cuando hacía o vivía lo «bueno» de la vida y ahora por circunstancias externas anhelo eso poco «bueno» de la esclavitud… ¿Por que olvido que las ollas de carne vinieron acompañadas de golpes, insultos, maltrato, opresión e indignidad? Dios Sabe que mis necesidades y preocupacione son serias. No me reprocha mi queja justificada, reprocha mi desobediencia. Tengo un Dios que soluciona y poco a poco me enseña a depender de Él. La murmuración es un pecado terrible, me lleva a pensar mal de los demás, creo que sus intenciones son oscuras y hay algo detrás de toda decisión. No me aporta, ni me ayuda a confiar, me destruye, carcome mis pensamientos. Debo renunciar a hablar mal de los demás, sobre todo si son mi autoridad.
CRITICADO INJUSTAMENTE: No puedo ponerme de tu-a-tu con ellos. La crítica al liderazgo es crítica para Dios que me ha dado la autoridad. Mi deber es clamar a Dios por respuestas, para ellos y para mi.
NO TENGO NADA, NI FUTURO CLARO: Necesito desahogar mis necesidades en Dios. No puedo pensar claramente cuando mido mi futuro a través de mis cargas actuales. Es hora de entregarle mi hambre y pedirle dirección para encontrar la provisión de hoy, y confiar que mañana será otro día de más provisión. Dios me ha prometido pan, pero de dará solo harina para hacerlo, yo debo recogerlo y prepararlo, no me lo dará listo para comer.
DESOBEDIENTE: El pecado trae hedor a mi vida, siempre deja evidencia. Necesito depender de Dios y seguir sus instrucciones. Dedicarle mi día de reposo a Él y no pasar la verguenza de trabajar en vano cuando debo servirle.
Mi desafío a Obedecer es… – Murmurar menos y confiar más en el líder que Dios me ha dado. – Apoyar a quienes están en cargos de autoridad. – Clamar a Dios por respuestas cuando soy criticado. – Entregarle mi hambre a Dios, pedir dirección para saber donde trabajar para conseguir mi pan, donde la oportunidad para ganar lo que necesito. – Confiar en Dios, sus reglas son para proteger mi vida del hedor del pecado.
Empoderamiento: Dios puede proveer recursos que yo no sé que existe. Él me lleva a encontrar las oportunidades donde mis ojos ven desierto. Cada uno de nosotros es responsable de recoger la provisión que Dios da para sustento propio!
Perdóname Señor por murmurar, por pensar que los demás son malas personas. Hablando mal de otros he hablado mal de ti Señor, siento mucho darme cuenta cuanto te ofenden mis malos comentarios y como he puesto a otros en contra de mis líderes y autoridades. Mis ojos solo ven lo que quieren y no te conocen. Ayúdame a conocerte y ver las oportunidades que me envías para que salga adelante. No quieres que viva en humillación y necesidad. Ayúdame a verte en los demás. Sabes cuando mis quejas son reales y me socorres. Conoces este corazón desobediente que quiere hacer lo que quiere, ayúdalo a alcanzar tus promesas. Gracias por alimentarme y ayudarme a pesar de ser como soy. Enseñame a depender de ti y agradecerte cada día en mis comidas. Sorpréndeme Dios, enseñame de ser necesario de la manera que no espero.
[DHH] —He oído murmurar a los israelitas. Habla con ellos y diles: “Al atardecer, ustedes comerán carne, y por la mañana comerán pan hasta quedar satisfechos. Así sabrán que yo soy el Señor su Dios.”
Aquella misma tarde vinieron codornices, las cuales llenaron el campamento, y por la mañana había una capa de rocío alrededor del campamento. Después que el rocío se hubo evaporado, algo muy fino, parecido a la escarcha, quedó sobre la superficie del desierto. Como los israelitas no sabían lo que era, al verlo se decían unos a otros: «¿Y esto qué es?» Y Moisés les dijo: —Éste es el pan que el Señor les da como alimento. Exodo 16:12-15
[NTV] Entonces Moisés le dijo a Aarón: «Toma una vasija y llénala con dos litros de maná. Después colócala en un lugar sagrado, delante del Señor, a fin de conservarlo para todas las generaciones futuras». Así que Aarón hizo tal como el Señor le ordenó a Moisés. Posteriormente lo colocó dentro del arca del pacto, frente a las tablas de piedra grabadas con las condiciones del pacto. Y los israelitas comieron maná durante cuarenta años, hasta que llegaron a la tierra donde se establecerían. Comieron maná hasta que llegaron a la frontera de la tierra de Canaán. Éxodo 16:33-35