Éxodo 6

En resumen, Éxodo 6: Ante la pregunta de Moisés por la peor situación de los israelitas y su propio llamado, Dios le promete que los librará, es más que el mismo Faraón los echará de la tierra. Dios ha sido por generaciones y le recordó a Moisés la promesa de liberación que haría (1-8). Moisés dijo esto al pueblo, pero ellos no quisieron escucharlo por la duro de su esclavitud, así que Dios lo envió a Faraón nuevamente (8-13). Se presentan los hijos de Rubén, Simeón y Leví, y se enfoca en los descendientes de Leví, el linaje de donde provienen Moisés y Aaron (14-27). Dios insiste a Moisés que vaya, pero Moisés argumenta su torpeza para hablar como excusa, así que le pregunta ¿Por qué debe escucharme Faraón? (28-30).

Reflexiono… ¿Voy a seguir callando cuando otros sufren? ¿No sé de donde vengo? ¿Trabajo tanto que no tengo tiempo para Dios? ¿Qué otra excusa colocaré a Dios para no obedecerle?

¿Quién es Dios en el texto? Dios es Único Dios. Es omnipotente. Dios de pactos. Es quien quita las cargas. Dios que se revela cada día más. Es quien quiere liberar de la esclavitud. Dios que cumple su juramento. Quien comisiona y envía. Dios que conoce mis necesidades y mi condición desesperada. Dios que quiere ayudarme. Dios que se interesa en que esté bien. Dios puede y quiere salvar!

¿Cuál es la Buena Noticia? En medio de mi desesperación, Dios trae ánimo y fortaleza para continuar!! Dios está cercano a mi, y está dispuesto a intervenir a mi favor!! Dios nunca ha estado lejano, siempre está dispuesto a actuar y revelarse cada día más al que le busca!!

¿Cómo cambia mi Cosmovisión? (Forma de pensar). Que fácil es fijarse en las circunstancias y no en la condición. Para muchas personas, yo como cristiano, soy una molestia.. el que empeora las cosas… Al principio nunca se ve la libertad. Dios muestra una lista de personas y familias que vivían estas circunstancias, hoy sabemos que fueron grandes hombres de Dios, pero que en ese momento vivían una realidad muy dolorosa y agobiante. Que duro es para mi transformar mi realidad!! parece que siempre necesitaré ayuda y aliento. Pero esta batalla a la libertad se empieza en el área espiritual: una gran opresión requiere una gran liberación!! Cuando acudo a Dios desalentado, él renueva mis esperanzas y mis fuerzas. La genealogía llega para decirle a Moisés: de aquí vienes. Las promesa era para recordarle: para allá vas. ¿Y yo? ¿Voy a seguir callando? Dios trató tres problemas de comunicación con él al tiempo: UNO-Israel, el desaliento que no quiere escuchar. DOS-Faraón, La insensatez que no quiere escuchar. TRES-Moisés, El desaliento que no quiere hablar.

Mi desafío a Obedecer es… Soltar mi desaliento en sus manos. Jamás permitir que las cargas me impidan escuchar a Dios! Recordar a Cristo como mi promesa redentora y real. Que el desaliento no renueve y refuerce mis excusas y miedos. Que las pequeñas derrotas jamás me impidan volver a intentarlo! Confiar! Descansar en Dios por todo aquello que no puedo resolver.

Empoderamiento: Puedo soltar mis cargas en Dios para escucharlo!

Vengo a ti Señor, cargado de trabajo, de angustia y de cansancio. No tengo más que ofrecerte que este cansancio y sueño. Descarga mi vida y lléname de sueños otra vez. Recarga mi fe, recarga mi vida, mi oído en tu presencia. Espíritu Santo refresca mi alma, dame valor para hablar y para escucharte. Que el desaliento, aunque sea una triste realidad, jamás vuelva a ser mi excusa.

[NTV] Por lo tanto, dile al pueblo de Israel: “Yo soy el Señor. Te libertaré de la opresión que sufres y te rescataré de tu esclavitud en Egipto. Te redimiré con mi brazo poderoso y con grandes actos de juicio. Te tomaré como pueblo mío y seré tu Dios. Entonces sabrás que yo soy el Señor tu Dios, quien te ha librado de la opresión de Egipto. Te llevaré a la tierra que juré dar a Abraham, a Isaac y a Jacob; te la daré a ti como tu posesión exclusiva. ¡Yo soy el Señor!”. Éxodo 6:6-8

[NTV] Así que Moisés le dijo al pueblo de Israel lo que el Señor había dicho, pero ellos no quisieron escucharlo más porque estaban demasiado desalentados por la brutalidad de su esclavitud  —¡Pero Señor! —contestó Moisés—, si mi propio pueblo ya no quiere escucharme, ¿cómo puedo esperar que me escuche el faraón? ¡Soy tan torpe para hablar! Éxodo 6:9,12

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