Génesis 23

Leo la Palabra

En Resumen, Génesis 23: Murió Sara en Hebrón, y Abraham pidió a los dueños de la tierra, que le vendieran un terreno para sepultarla. Ellos reconocieron que Abraham era príncipe de honor entre ellos y le dijeron que escogiera la que quisiera (Vr.1-6). Abraham solicitó comprar a Efrón la cueva de Macpela. La formalidad era ofrecerla en regalo, no aceptar y posterior a eso ofrecerla al doble del precio para luego negociar. Abraham pagó el precio inicial sin pedir descuento (Vr.7-16). Así tuvo su primera propiedad, como lugar de sepultura permanente (Vr.17-20).

Mi testimonio como hijo de Dios abre puertas a mis peticiones (Vr.5-6)

Como hijos de Dios somos más generosos y honorables en los negocios (Vr.16)

Reflexiono… ¿Todos en mi trabajo conocen los pormenores de mi mi vida privada? ¿Me hago la víctima para sacar ventaja? ¿Tengo la capacidad de separar lo laboral de lo personal?

¿Quién es Dios en el texto? Dios es el dueño de la vida. Da honor a sus hijos. Dios es rey de honor. Da a sus hijos lo mejor. Regala promesas para que sus hijos la conquisten. Inclina el corazón de los vecinos hacia las peticiones de sus hijos. Promete y provee para que podamos alcanzar las promesas. Es quien da herencia perpetua.

¿Cuál es la Buena Noticia? Dios usa cada circunstancia de mi vida para empezar a cumplir sus promesas!! Dios me da las promesas y los recursos para alcanzarlas!!

¿Cómo cambia mi Cosmovisión? (Forma de pensar). Abraham no se valió de su necesidad para pedir regalos. Separó lo personal de lo laboral. ¿Hago yo lo mismo? Separó su duelo personal para ir a negociar. En los negocios, la situación personal no es la que prima, pero sí el testimonio del que negocia. Abraham negoció según la norma comercial, no en base a su duelo. Incluso pagó el primer valor ofertado (el doble del valor de la propiedad), no pidió rebaja, mostrando generosidad, dignidad y lo mucho que valoraba la oportunidad de tener propiedad en el lugar de sus promesas. No se adelantó a tomar lo que sabía que iba a ser suyo, lo compró por el doble del valor. ¿Tengo yo tal dignidad? o ¿Me adelanto a los tiempos peleando por algo que legalmente no me han dado? ¿Creo que Dios me va a regalar todo mágicamente? Dios promete, y me da los recursos para empezar a alcanzar sus promesas, en los negocios, la Ley es la Ley. En la vida, el honor es Ley. Dios siendo dueño de todo, pagó un alto precio por mi.

Mi desafío a Obedecer es… No mezclar mis situaciones personales en los negocios. Ser generoso, honesto y de buen testimonio en mis negocios. En mi vida personal ser íntegro, que me vean como hijo digno de Dios. Jamás creer que merezco «gratis», debo pagar el precio.

Empoderamiento: Tengo xs!

Oro y me comprometo

Gracias Dios por darme valor. Por darme la reputación que necesito, la dignidad de ser tu hijo, para abrirme puertas de bendición. Ayúdame a separar lo laboral de mis situaciones en casa, no tengo que usar mis problemas para ser negligente, mediocre o tomar ventaja. Me has prometido herencia, pero no puedo estar sentado esperando que llegue, porque me has dado recursos para lograrlo. Lo que recibo de mi trabajo también son parte de las bendiciones con las que cuento para recibir tus promesas.

[NTV] —Escúchenos, señor —respondieron los hititas a Abraham—, usted es un príncipe de honor entre nosotros. Escoja la mejor de nuestras tumbas y entiérrela allí. Ninguno de nosotros se negará a ayudarle en ese sentido. Génesis 23:5-6.

[NTV] Abraham estuvo de acuerdo con el precio sugerido por Efrón y pagó la cantidad total: cuatrocientas monedas de plata, pesadas según la norma de los comerciantes; y los ancianos hititas presenciaron la transacción. Génesis 23:16.

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