
En Resumen, Génesis 16: Diez años habían pasado en Cannán, y como Sarai no podía tener hijos, le propuso a su marido Abram que tuviera un hijo con su sierva egipcia Agar, pues esa era la costumbre cananea. Al quedar Agar embarazada, despreciaba a su ama, por lo que Sarai se enojó mucho con su esposo culpándolo de la situación. El desentendido le dijo a ella que resolviera pues era su esclava. Fue muy cruel Sarai que Agar huyó (Vr.1-6). En su huida Agar tuvo un encuentro con Dios, quien le dijo que regresara con Sarai y respetara su autoridad. También le dijo que llamara a su niño Ismael (Vr.7-12). A partir de entonces ella no llamó a Dios Señor, sino el Dios vivo que me ve. Abram tenía 86 años cuando nació Ismael (Vr.13-15)
Debo asumir la responsabilidad de mis decisiones y dejar de culpar a otros o maltratarlos por ellas (Vr.5-6)
Mi altivez, terquedad y desprecio por la autoridad no son motivo para castigar con un mal futuro a mis descendientes (Vr.8-9)

Reflexiono… ¿Me cuesta asumir la responsabilidad de mis decisiones? ¿Es mi actitud la misma de los demás? ¿Soy orgulloso y altivo? ¿Me cuesta respetar a la autoridad porque creo que es injusta?

¿Quién es Dios en el texto? Dios de autoridad y orden. Restaura las relaciones en el hogar. Dios respeta la autoridad que ha delegado en nosotros. Dios que corrige mis actitudes y protege mis generaciones. Restaura al que está dispuesto a obedecerle. Quien transforma nuestras malas decisiones en bendición. Quien usa el conflicto para transformar mi caracter.
¿Cuál es la Buena Noticia? Dios quiere proteger a mis generaciones de mis malas decisiones!! Dios restaura al que ha sido utilizado y maltratato.
¿Cómo cambia mi Cosmovisión? (Forma de pensar). ¿Me cuesta responsabilizarme de mis actos? ¿Suelo ser cruel a pesar de ser el que se equivoca? La iniciativa de «utilizar» a Agar fue de Sara, y la responsabilidad de mantener el orden en casa era de Abram. Ambos tomaron medidas desesperadas. ¿Por qué acudo a otros y no a Dios para decidir? No me responsabilizo de mis actos cuando sé que no estaban en la voluntad de Dios. ¿Le consulté para hacer lo que hice? Por otra parte, ¿Me cuesta someterme a la autoridad? Esto se ve en la prepotencia con que me dirijo a mi autoridad, y cuando la autoridad es cruel, no aprendo a tratarla, sino que huyo. ¿Creo que no debo obedecer una mala autoridad? ¿Qué me da derecho a ser cruel con otros? Dios corrige ambos con humildad y respeto. Yo debo aprender mi lugar, a sostenerme con entereza y dignidad, porque mi victoria depende de ÉL. No de mis capacidades o de lo que me hace exclusivo frente a los demás. Dios restaura la paz y las buenas relaciones en el hogar.
Mi desafío a Obedecer es… Jamás involucrar terceros en mi matrimonio. Consultar a Dios todas las decisiones que quiero tomar. Ser responsable con las decisiones que involucran a otros. Ejercer la autoridad con respeto y dignidad para todos. Responsabilizarme de mis errores, fomentar el diálogo y la paz en el hogar. Practicar la humildad, el respeto por la autoridad, aunque sea una tiranía, ya que Dios es quien trata con la autoridad mal ejercida. Proteger a mis hijos de involucrarlos y que padezcan por mis malas decisiones.
Empoderamiento: Tengo un Dios que ama la vida y la unidad!

Gracias Dios por transformar mi carácter, por ayudarme a ser humilde. Pensé que por tener la razón, por haber sido utilizado o menospreciado podía irrespetar a esas personas que hicieron mal. Hoy me enseñas que la justicia no está en mis manos, no el deber de juzgar o maltratar. Mi deber es representarte a ti con dignidad, humildad y obediencia. Dirige mi causa, protege a mis generaciones de mis decisiones impulsivas y restaura mis relaciones. No me permitas pasar por encima de las autoridades que has delegado en mi, y oro por mis gobernantes, para que puedan reconocer sus errores y dejar de utilizar al pueblo, humillarlo y aprendan a dirigirlo, cuidarlo y repetarlo.
[NTV] Entonces Sarai le dijo a Abram: —¡Todo esto es culpa tuya! Puse a mi sierva en tus brazos pero, ahora que está embarazada, me trata con desprecio. El Señor mostrará quién está equivocado, ¡tú o yo! Abram respondió: —Mira, ella es tu sierva, así que haz con ella como mejor te parezca. Entonces Sarai comenzó a tratar a Agar con tanta dureza que al final ella huyó. Génesis 16:5-6.
[NTV] El ángel le dijo: —Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes y hacia dónde vas? —Estoy huyendo de mi señora, Sarai —contestó ella. El ángel del Señor le dijo: —Regresa a tu señora y sométete a su autoridad. Génesis 16:8-9